Te has levantado con la espalda cargada después del entreno de ayer. Duele al agacharte, tira un poco al girar, pero puedes caminar. ¿Es normal? ¿Reposas? ¿Vas al médico? La duda es habitual entre quienes entrenamos por afición y no queremos ni pasarnos de precavidos ni pasarnos de valientes.
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