1 abril 2017 Opinión

¡Basta ya!, fuera la violencia del deporte
El deporte es un contexto perfecto para educar, enseñar…, en definitiva, un canal idóneo para transmitir valores. Sin embargo, muchos utilizan una pista, un pabellón o una grada de un estadio como el lugar elegido para descargar su ira y hacer de un momento de diversión y júbilo, un auténtico infierno. Esta situación es muy común, desde hace ya mucho tiempo por desgracia. Lamentable y despreciable cuanto menos, aunque lo más duro es ver como suele reproducirse en espacios reservados para dar protagonismo al deporte infantil, al deporte de formación.

El último hecho, con un desenlace fatal ha ocurrido en Argentina durante un partido de fútbol sala. Se enfrentaban el Club Unión de Munro (CUM) y el Club Industrial de Munro, en un encuentro de categorías inferiores. Todo transcurría con normalidad hasta que la calma dejó paso a la violencia, y el entrenador de CUM, Fernado Pereiras de tan solo 37 años, fu víctima de una agresión brutal. El tío de uno de los jugadores rivales le asestó un duro golpe que propició la caída de Pereiras, el cual impactó fuertemente con su cabeza en el suelo. Inmediatamente, fue trasladado al hospital, donde no pudieron hacer nada por mantenerle con vida y falleció instantes después, tras ser intervenido de urgencia de un fuerte edema cerebral.

“Pereiras intentó separar a los chicos que estaban peleándose, pero en el medio del tumulto apareció el tío de uno de los jugadores de Industrial y le pegó un golpe desde atrás”, así narraba lo ocurrido Patricio González, delegado del equipo de fútbol sala del Club Unión Munro. Cabe destacar, que la Asociación Metropolitana de Futsal (AMF), entidad organizadora de la competición a la cual pertenecía el choque, suspendió inmediatamente todos los partidos tanto masculinos como femeninos hasta nuevo aviso.

En esta ocasión, se ha traspasado la línea con creces. Y lo más grave de todo es que ha sido un aficionado, en presencia de un gran grupo de niños, el que ha obrado semejante barbaridad. Una barbaridad que tiene su réplica cada fin de semana en innumerables recintos deportivos de todo el mundo. Barbaridades que no hacen más que manchar el nombre y la esencia del deporte en sí. Todas las medidas adoptadas para acabar con esta lacra son pocas, y se debería actuar a conciencia desde ya.

Foto| La Vanguardia

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *