No necesariamente es malo entrenar todos los días; entrenar todos los días puede ser seguro y beneficioso si se planifica con variedad, control de intensidad, buen descanso y una alimentación adecuada. El problema surge cuando la carga, la recuperación o la nutrición no acompañan: entonces aumentan el riesgo de lesiones, fatiga crónica y empeoramiento del rendimiento.
El deporte es un contexto perfecto para educar, enseñar…, en definitiva, un canal idóneo para transmitir valores. Sin embargo, muchos utilizan una pista, un pabellón o una grada de un estadio como el lugar elegido para descargar su ira y hacer de un momento de diversión y júbilo, un auténtico infierno. Esta situación es muy común, desde hace ya mucho tiempo por desgracia. Lamentable y despreciable cuanto menos, aunque lo más duro es ver como suele reproducirse en espacios reservados para dar protagonismo al deporte infantil, al deporte de formación.