14 abril 2015 Fútbol

Detalle de la portada de "El fútbol a sol y sombra", libro de Eduardo Galeano

El libro sobre fútbol está de moda. Las estanterías, físicas o virtuales, de las librerías están repletas de títulos de libros dedicados al deporte rey. La abundancia de títulos no es, desgraciadamente, sinónimo de calidad literaria, pero al menos hay donde elegir y, entre todo, libros muy buenos, cosa que hace algunos años no se podía decir.

De hecho, hubo un tiempo en el que la gente se sorprendía de que un futbolero tuviera un vicio como el de leer, reservado a intelectuales que creían no anidaban en las gradas de un estadio. Al fútbol le venía muy bien que un escritor como Eduardo Galeano, una gran figura cultural, no sólo no escondiera su pasión por la pelota sino que nos regalara uno de los mejores libros que he podido leer sobre este deporte.

“El fútbol a sol y sombra” es una pequeña joyita, un libro de relatos que se lee sin esfuerzo pero que deja una cantidad ingente de frases para subrayar. Y ahora que el gran escritor uruguayo se nos ha ido a los 74 años, víctima de un cáncer de pulmón, qué mejor tributo que volver a sumergirse en esas páginas, o adentrarse en ellas por primera vez.

Galeano realiza un viaje a través de la historia del fútbol. Comienza diseccionando lo que es el juego, lo que supone para el aficionado, con la inevitable comparación con la religión y los elementos que lo componen. Con su poética prosa, Galeano nos presenta a la pelota, al estadio, al árbitro, al arquero, al entrenador y, como no, al gol, “el orgasmo del fútbol”.

A partir de ahí, Galeano nos repasa la historia del deporte rey, mundial a mundial. De vez en cuando, la historia se detiene en nombres propios como los de Di Stefano, Garrincha, Pelé o Maradona. Y es que, por encima de sus pasiones (Nacional y Uruguay), Galeano fue un amante de los jugadores y equipos que más ensalzaron el nombre de este deporte, del virtuosismo.

Podría detenerme ahora en recabar citas como “jugar sin hinchada es bailar sin música” o “el placer de derribar ídolos es directamente proporcional a tenerlos”. Pero mucho mejor es que las vayan descubriendo página a página y que cada cual se guarde las que le lleguen más. Es un libro de relatos y se puede ir leyendo poco a poco. Todo el que se etiquete de “mendigo del fútbol” y guste de leer debería hacerlo.

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