27 agosto 2016 Balonmano

Eli Pinedo deja el balonmano a los 35 años

Jugar al balonmano en España es difícil, más si eres una mujer y más si cabe si pretendes vivir de ello profesionalmente. De ahí que el apelativo de Guerreras les venga que ni pintado a ese grupo de mujeres españolas que, pese a las condiciones marginales del balonmano femenino español, han conseguido éxitos que se antojaban inimaginables.

Eli Pinedo anunció su retirada tras los Juegos de Río 2016

Una de esas Guerreras es Eli Pinedo. Nacida en Amurrio hace 35 años, Eli Pinedo se ha convertido en uno de los rostros más conocidos del deporte español y en una de las abanderadas del deporte femenino, pues no en vano hablamos de una mujer que, dentro de lo que es el balonnmano español, ha alcanzado el estatus de leyenda y más ahora que ha decidido retirarse.

La vasca vivió en su propia piel lo que fue el ascenso y posterior caída del balonmano nacional a nivel de clubes. Debutó muy jovencita en el Bera Bera, el club de San Sebastián, para después jugar en el Sagunto y después en el Itxako, equipos que luchaban contra los más potentes de Europa por ganar títulos continentales. Los dos equipos acabarían ahogados por las deudas, cuando el grifo de dinero de los años de bonanza se cerró.

Para entonces, Eli Pinedo ya estaba probando fortuna en el extranjero, al emigrar a Dinamarca. Otras Guerreras siguieron sus pasos y buscaron fuera de España la posibilidad de poder y jugar y vivir del balonmano, jugadoras que en 2008 habían conseguido el primer gran éxito del balonmano femenino nacional a nivel de selecciones, una plata en el Europeo de 2008.

La internacional española desarrolló la mayor parte de su carrera en el Bera Bera de San Sebastián La aventura danesa de Eli Pinedo duró poco. No se adaptó y decidió volver a casa, de nuevo a Bera Bera, para liderar al equipo de su tierra que era el que pasaba a dominar el balonmano nacional. Desde su puesto de extremo izquierdo, completaba su palmarés en estos últimos años para sumar un total de seis ligas, tres Copas de la Reina y cinco Supercopas de España.

A esto hay que añadir su presencia perenne en la selección, participando en todos los éxitos que ha logrado este equipo. Estuvo en el ya citado Europeo de 2008, en el Mundial de 2011 en el que rascó un bronce, los Juegos Olímpicos de Londres, para ganar otro bronce, y el Europeo de 2014, donde fueron subcampeonas. En total, más de doscientos partidos y más de cuatrocientos goles, intercalando alegrías y penas, que es lo que tiene el deporte.

Un deporte que, según ella mismo dijo, se lo había dado todo. Ahora recibe también el reconocimiento unánime y una cantidad ingente de muestras de cariño, una vez anunciada su retirada. Todo merecido para alguien que simbolizó dentro y fuera de la pista, en el deporte y en la vida, el espíritu de una Guerrera.

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