19 mayo 2016 Fútbol

La Euro del año 2000 fue la primera en jugarse en dos países

Por primera vez, una fase final de la Eurocopa se jugaba en dos países, ya que la edición del año 2000 tuvo como sedes a Bélgica y Holanda. Y por segunda vez, la Eurocopa se decidió con un gol de oro. Si cuatro años había sido con el de Bierhoff para Alemania, ahora le tocaba el turno a Trezeguet para Francia, una selección que además de conquistar su segunda Eurocopa fue nuestro verdugo en el torneo.

Pero antes de llegar ahí, pasó un poco de todo. Para empezar, el estreno en la fase de clasificación con derrota ante Chipre por 3-2. No se pudo empezar peor el camino a estar Euro 2000, sufriendo una derrota histórica que unido al todavía reciente varapalo sufrido en el Mundial de Francia 1998, cayendo en la primera fase, motivaron la destitución de Javier Clemente, que se había llevado ocho años al frente de la selección, contra viento y marea.

Poco, sin embargo, tardamos en ilusionarnos. Con Camacho como nuevo seleccionador, la selección enmendó su camino a la Euro 200 con una victoria sufrida en Israel, pero a partir de ahí llegaron las goleadas: 9-0 a Austria con cuatro goles de Raúl, 0-6 en San Marino con hattrick de Raúl, otro 9-0 sobre la pequeña república italiana con hattrick de Luis Enrique y 8-0 sobre Chipre con sendos hattricks para la delantera del Athletic, Julen Guerrero e Isma Urzaiz.

Con estos resultados, España logró su clasificación con bastante solvencia, pese a la derrota en Chipre, y terminó como máximo goleador con una abismal diferencia sobre los demás, y también encajando sólo 5 goles (3 de ellos el primer día). Volvimos pues a ilusionarnos como siempre y pensábamos que aquel grupo liderado por Raúl González no iban a volverse sin la copa, aunque luego todo fue muy parecido a lo que ocurrió cuatro años.

Para empezar, porque en la fase de grupos se pasó canutas. España se estrenaba ante Noruega y cayó 0-1 con un gol de Iversen, gol que facilitó un clamoroso error de Molina en el que sería su último partido como internacional. La victoria sobre Eslovenia, por 1-2 y no sin sufrimiento, dejaba a España con posibilidades de cara a la última jornada, donde tenía que medirse a Yugoslavia.

Alfonsito

El partido no pintaba bien. Yugoslavia se adelantó en dos ocasiones y España las igualó, pero parecía que ya no había respuesta para el gol de Govedarica. Con 3-2 se llegaba a un tiempo de descuento donde Mendieta igualaba de penalty, pero todavía no servía. Entonces, se vivió otro de esos momentos que los de nuestra generación no olvidan, el gol de Alfonso, esa volea con la izquierda ya en el minuto 95 que metía a España en cuartos de final.

Y a pesar de cómo pasamos y de que tocaba medirse en cuartos ante la campeona del mundo, Francia, el subidón no nos lo quitaba nadie. Por eso, la eliminación fue un duro golpe. Por eso, y porque se tuvo el empate a un paso. En los últimos minutos, y con 1-2 en el marcador, España dispuso un penalty para igualar. Sin Mendieta, el especialista y que ya había marcado el gol de España precisamente de penalty, la responsabilidad la tomó Raúl, en mala hora para él y para todos los aficionados españoles.

Francia no sólo fue el que mejor jugó en esa Eurocopa, sino que también tuvo la suerte de cara. No sólo en cuartos y gracias al penalty que mandó Raúl a la grada, pues en semifinales eliminó con un gol de oro de Zidane a Portugal, que había sido el equipo revelación de aquel torneo, y en la final volvió a necesitar de un gol de oro, este anotado por Trezeguet, para batir a una Italia que había hecho también un gran torneo.

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