13 mayo 2013 Baloncesto

copa

El Olympiacos se convierte por segunda vez consecutiva en el campeón de Europa al vencer por 100-88 a un Real Madrid que se diluyó en el vendaval griego tras un inicio espectacular. Un espectacular Vassilis Spanoulis que después de una primera parte nefasta con cero puntos cerró el encuentro con 22 puntos en tan solo dos cuartos guió al conjunto griego hacia la victoria junto a Hines,  Sloukas y Perperoglou.

El Madrid por su parte, acusó demasiados fallos defensivos en momentos clave y la falta de concentración y respuesta ante los arreones griegos. Con Sergio Rodríguez y Llull atascados en la dirección ofensiva, solo Rudy Fernández aportó un flujo constante de puntos que al final fueron insuficientes para alzarse con el título.

18 años llevaba el Real Madrid sin jugar una final de la Euroliga pero nadie lo diría al ver el primer cuarto. Los de Laso salieron como si jugarse el cetro europeo fuera el pan de cada día con triples de Rudy, Mirotic y Llull que ponían la primera ventaja clara para los blancos mientras Olympiacos se encontraba con un Begic rocoso en la pintura. El tiempo muerto de Bartzkoas no frenaba a un Madrid que volaba por el suelo londinense hasta poner el 7-20 en el electrónico de manos de Rudy.

El tercer tapón de Begic era la antesala de la segunda falta personal del bosnio que provocaba los primeros toques en la pintura. Con Spanoulis errático el Olympiacos cerraba el primer cuarto con tan solo 10 puntos por 27 del Real Madrid.

Pintaban bien las cosas para los blancos si no hubiera sido porque en frente se encontraba el equipo con más fe de Europa. Los helenos no agacharon la cabeza en ningún momento y se lanzaron a la remontada desde el primer segundo del cuarto. Un triple de Antic y una canasta interior de Hines eran continuados por un acierto de tres de Perperoglou que encendía las primera alarmas en el banquillo madrileño.

El ajuste defensivo de los del Pireo había cortado la sangría de puntos obligando al Madrid a jugar en estático, reduciendo la anotación de manera drástica. Las pérdidas de los de Laso acercaban a Olympiacos a siete puntos y para colmo Law y Sloukas, este último con tres tiros sobre la bocina, dejaban el partido en 37-41 con toda la segunda parte por jugarse.

La charla de Bartzkoas surgió efectos y el Olympiacos salió con más decisión sobre un Real Madrid que aun no asimilaba como podían haber desaprovechado la ventaja del primer cuarto. Begic seguía funcionando y el Madrid veía opciones de  volver al inicio. Pero el destino siempre tiene guardada una carta siempre inesperada.

Spanoulis se había ido al vestuario con cero puntos. En tres minutos de segunda parte ya había anotado tres triples consecutivos que ponían a los griegos por delante por primera vez en el partido. El premio de MVP no se gana por casualidad.

La sensación de querer y no poder del Real Madrid quedó reflejado en un mate interruptus de Mirotic que acababa con canasta de Law a la contra poniendo el 52-46. El juego físico daba ventaja a un Olympiacos que ya tenía a Spanoulis en su salsa.

Unos buenos minutos de Draper sobre el griego acercaban al Madrid en el marcador con Rudy acertado en ataque y una técnica por flopping de Sloukas permitían a los blancos empatar el marcador a 61.

El último periodo traía malas noticias con la acumulación de faltas para el cuadro español. Llull y Rodríguez no podían frenar a Spanoulis sin caer en la infracción y el 70-62 se erigía en el marcador de Londres. Carroll parecía enchufarse con un triple pero los helenos respondían con dos anotaciones desde el 6,75 seguidas que sentenciaban la final.

El Madrid se aferraba al tiro libre pero el 2+1 de Shermadini y la dudosa técnica a Slaughter por fingir daban una ventaja a los del Pireo de 12 puntos con menos de 5 minutos por jugarse, demasiado para un Madrid hundido en lo anímico.

Sergio Rodríguez intentaría la machada con 8 puntos seguidos bajando a menos de diez puntos de distancia pero, de nuevo, Spanoulis, con un triple estelar desde metro y medio más atrás de la línea del triple finiquitaba el encuentro, dejando el título en manos de los griegos por segundo año consecutivo.

El reloj siguió corriendo y el marcador acabó fijado en 100-88 del mismo modo que Spanoulis y el Olympiacos se meten en los libros de historia. 10 puntos en un cuarto, 90 en los tres siguientes para el conjunto, 22 en dos cuartos para el escurridizo base que consigue su tercer MVP de la Final Four, ronda en la que aun no conoce la derrota.

El Olympiacos Piraeus nos ha enseñado por segundo año consecutivo que en el baloncesto no importan los nombres ni las estrellas, sino lo que demuestras en el parqué.

El Olympiacos es el rey de Europa otra vez, lo han demostrado.

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