3 diciembre 2016 Fútbol

Suárez y Ramos fueron los goleadores del Clásico

El Barcelona y el Real Madrid han empatado en una nueva edición del Clásico que se ha decidido por dos jugadas a balón parado, una con acierto para cada equipo. El equipo azulgrana marcó primero, pero el conjunto madridista fue capaz de igualar la contienda en el último suspiro y mantener la ventaja de seis puntos en la clasificación.

El Barça continuará a 6 puntos del Real Madrid en la clasificación

Ambos encuentros salieron al campo con bastante precaución. El Barcelona tenía relativamente la posesión de la pelota pero de forma esteril, con ter Stegen y los centrales tocando más balones que los jugadores del frente del equipo. El Madrid llegó a encontrarse muy cómodo, tanto con balón como sin él, aunque realmente sólo se asomaba con peligro cuando robaba en campo rival y montaba la contra con vértigo.

Así se consumió una primera mitad sin goles y con pocas ocasiones que dio paso a un segundo acto mucho más divertido. Todo cambió gracias a una innecesaria falta de Raphael Varane sobre Neymar, que el brasileño ejecutó desde el costado derecho para que rematase a placer Suárez, partiendo de posición dudosa. El uruguayo estaba libre de marca y remató en lo que deberían ser los dominios de Navas.

Un gol lo cambia todo, pero lo que verdaderamente transformó el encuentro fue la entrada de Iniesta. Recién de regreso de su lesión, Luis Enrique tiró del manchego y con él en la sala de máquinas el Barcelona se hizo con el dominio, esta vez para llegar peligro a la portería de Keylor Navas. Neymar y Messi perdonarían ocasiones que luego iban a lamentar, pues en el minuto final el Madrid empataba gracias a Sergio Ramos.
Sergio Ramos volvió a aparecer cuando más lo necesitaba su equipo

Con el apuro del reloj los blancos se volcaron sin miedo y encontraron el empate en una jugada donde el Barça pecó de lo mismo que el Madrid cuando encajó gol. Hizo una falta innecesaria, una entrada de Arda sobre un Marcelo que estaba de espaldas y sin apoyo, y dejó sin marca al mejor rematador rival, Sergio Ramos, cuya amenaza se multiplica en este tipo de jugadas, sin tiempo y con todo perdido.

Como epílogo del derby, una ocasión azulgrana que acabó con Casemiro salvando bajo palos, antes de que Clos Gómez pitara el final. El árbitro, tan temido por ambos equipos, tampoco se libró de la crítica, pues le faltó valentía para tomar decisiones en ambas áreas que en otros encuentros hubiera tomado sin dudar.

Vía | LFP

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