13 enero 2013 Fútbol

Jaume Roures cree que los éxitos de los clubes españoles son en parte cosa suya

Como ya sabéis, la FIFA eligió en su gala del Balón de Oro 2012 al Once Ideal del año, formado exclusivamente por jugadores de la liga española: 5 del Real Madrid, 5 del Barcelona y 1 del Atlético de Madrid. Esta circunstancia fue aprovechada por algunos de los que manejan la liga española para colgarse medallas.

Así, Jaume Roures, el presidente de Mediapro y por tanto verdadero jefe de todo este circo, escribió una columna en Marca para colgarse él mismo las medallas que cree que se merece. Porque Roures, en un ataque de cinismo, cree que la Liga de las Estrellas es lo que es gracias a lo que hacen él y y sus amigos, y que las críticas de la gente son injustificadas, en vista de lo bien parada que ha salido la liga española en esa gala de la FIFA.

Pues sí, gracias a Roures y el reparto televisivo tenemos la liga más desigualada de la historia. Una liga de dos, en la que todas las decisiones se toman en torno a lo que pasa y necesitan esos dos equipos: Barcelona y Real Madrid. El resto de los 40 equipos que conforman la LFP, contando a los de Segunda División que tampoco escapan al maltrato, no pintan nada.

Una liga tan desigualada que, en circunstancias normales, el espectador deja de ver un partido del Real Madrid o el Barça en 25-30 minutos, porque ese es el tiempo que tardan en sentenciar a su rival. Una liga en la que antes había estrellas en todos los clubes, y ahora las estrellas se marchan a otros equipos de Europa, o al Real Madrid o el Barcelona, que son los únicos que se lo pueden permitir.

Gracias a Roures, tenemos la liga de los estadios vacíos. Y no hablo ya del campo del Getafe, sino de campos como el del Sevilla o el del Deportivo, donde era prácticamente imposible conseguir entrada y ahora se ven muchos asientos vacíos. El aficionado, el abonado, el socio, ya no pintan nada porque ir al campo a ver fútbol no da dinero a la televisión, y por eso la televisión facilita que no puedas ir al campo y que te quedes en casa.

Una liga en la que los horarios se improvisan sobre la marcha, que se elaboran contando que le ocurre a Barça y Madrid y sin pensar nunca en los demás. Donde el Sevilla o el Betis juegan a las 12 de la mañana en verano, a más de 40 grados, y el Valladolid juega a las 22:00 horas en invierno, bajo cero, o partidos en días y horarios laborables. Una liga donde un aficionado sabe con apenas 1 semana de antelación la hora a la que va a jugar su equipo, por lo que desplazarse fuera para ver un partido es toda una odisea.

Sé que las desigualdades y los problemas de esta liga no son todo culpa de Roures y compañía, que los clubes también ponen de su parte. Pero sé que Roures no debería colgarse medallas, porque si en la liga hay estrellas y la liga tiene algo de interés, todo ocurre pese a él y no por él. Y recordemos que la FIFA ha premiado a los jugadores y no a los dirigentes, porque entonces, cualquier república bananera que se les ocurra estaría por delante de Roures, sus amigos y nuestra LFP.

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  1. Bitacoras.com 13 enero 2013

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