13 julio 2014 Fútbol

Holanda con la medalla de bronce en el Mundial de Brasil 2014

El partido por el tercer y cuarto puesto, la mal llamada final de consolación, sirvió como redención al equipo que no quería jugarla y como castigo al equipo que sí. Me explico, Holanda, tanto de parte de Van Gaal como de algunos jugadores, habían dejado claro que consideraban innecesario este encuentro, mientras que Brasil buscaba lavar su imagen y regalar una despedida que borrara, en parte porque es imborrable, el 1-7 ante Alemania.

Pero como decía antes, al final Holanda encontró la victoria y la forma de olvidar, en cierto modo, el haber caído en semifinales ante Argentina, mientras que Brasil se marchó de su Mundial con uno sonora pitada. Los aficionados de Brasilia no perdonaron que, por segundo partido consecutivo, la portería de Julio Cesar fuera perforada otra vez en más ocasiones de lo esperado.

En este caso, fueron tres goles, ni la mitad de los que hizo Alemania, pero suficientes para hacer mucho más grande la herida abierta en la selección canarinha. Si Scolari esperaba en este partido ganarse una oportunidad para seguir en un cargo en el que quiere mantenerse, hoy sus posibilidades se han ido por la borda. Si Holanda se hubiera aplicado con la misma vehemencia que los alemanes, el resultado hubiera sido mayor.

Van Gaal no cambió nada, salvo a dos jugadores por lesión, mientras que Scolari prefirió mover algunas piezas y sacar a Maxwell, a Jo y a Ramires. Los planteamientos tácticos de cada equipo se quedaron en nada porque al primer minuto Robben se colaba solo y Thiago tuvo que derribarlo. El colegiado señaló penalty por una falta fuera del área, aunque perdonó una clara roja al central brasileño. Un castigo por otro.

Van Persie no iba a fallar, por lo que se podría decir que Brasil entró ya al partido perdiendo. El siguiente palo tardaría poco en llegar, pues a los 15 minutos Daley Blind hacía el 0-2. Se preveía goleada, aunque el partido bajó de ritmo y hasta Brasil se permitió algunas incursiones por el área rival, con Óscar tirando del carro, si bien el meta holandés, Cillessen, apenas tuvo trabajo.

Scolari apostó en la segunda mitad por jugadores de calidad como Fernandinho o Hernanes, que en esta Brasil olvidan lo que son y se convierten en leñadores. La segunda mitad transcurrió entre bostezos y entre reclamaciones de penalty al árbitro, y cuando ya todos veíamos el final, Wijnaldun lograba el tercero, y Van Gaal se permitía el lujazo de meter al campo al otro portero, Vorm. Y así, los 23 de Holanda sumaban al menos 1 minuto.

Holanda cierra el Mundial en tercera posición, e invicta, mientras que Brasil se queda en cuarto lugar, con la sensación que es un puesto demasiado alto para lo que han ofrecido. Por dejar peor sabor de boca aún, los jugadores brasileños se marcharon a vestuarios en plena ceremonia de entrega de medallas. El público, en cambio, mostró mucha más clase aguantando en sus asientos y aplaudiendo a la oranje.

Vía | FIFA

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  1. Bitacoras.com 13 julio 2014

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