22 marzo 2017 Baloncesto

Chandler Parsons ha sido un fichaje fiasco para los Grizzlies

Los Memphis Grizzlies tiraron este pasado verano la casa por la ventana. Para empezar, porque renovaron a Mike Conley de tal modo que lo convirtieron en el segundo mejor pagado de la liga, y después porque echaron lo que les quedaba para contratar a Chandler Parsons, y no fue poco pues apostaron casi cien millones de dólares en él.

Y la apuesta de momento les ha salido cruz. No es que Parsons fuera una moneda al aire, pues parec√≠a una inversi√≥n segura viendo el rendimiento y evoluci√≥n del jugador que, a sus 28 a√Īos, hab√≠a defendido a los Houston Rockets y a los Dallas Mavericks. Pero Parsons nunca fue un jugador de los que no pisan nunca la enfermer√≠a, y este a√Īo ese ha sido su h√°bitat m√°s com√ļn.

El como comenzó la temporada, perdiéndose los siete primeros partidos de su equipo, fue una especie de metáfora de lo que iba a suceder después. Las lesiones le han traído de cabeza y, sin continuidad, Parsons cierra su temporada con menos de 40 partidos jugados. Y es que el jugador, que va a percibir 23 millones de dólares por este curso, va a tener que pasar definitivamente por quirófano para solucionar sus problemas con el menisco.

A lo poco que ha jugado hay que a√Īadir el hecho de que no ha sido, ni de lejos, el jugador que se esperaba. En las √ļltimas tres temporadas, Parsons hab√≠a promediado m√°s de 15 puntos por partido, as√≠ que se supon√≠a que iba a ser uno de los principales anotadores de los Grizzlies. Sin embargo, su bagaje es de poco m√°s de 6 puntos por partido con unos porcentajes de tiro tan horribles que dejan a las claras que el alero ha restado m√°s de lo que ha sumado.

Todo esto, inversión y rendimiento, convierten a Parsons en el gran fiasco del mercado de este pasado verano. O en uno de ellos, pues se derrochó dinero a espuertas. Por suerte, los Memphis Grizzlies no han necesitado de su concurso para cumplir con su principal objetivo, ser un equipo de playoffs, y tampoco notarán mucho la ausencia ya definitiva de un jugador cuya presencia en pista, además de escasa, era negativa.

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