29 octubre 2014 Baloncesto

Randle se ha estrenado con muy mal pie en su temporada rookie

La temporada 2014-2015 en la NBA comenzó la pasada madrugada con tres partidos. Uno se jugó en San Antonio, donde los Spurs recibieron su anillo de campeón ganando el último curso y vencieron a sus vecinos de Dallas por 1 punto. Otro se jugó en Orlando, donde los Pelicans superaron claramente a los Magic con un estelar Anthony Davis, que rozó el triple doble.

Y el tercero se jugó en Los Ángeles, donde los Lakers cayeron claramente ante unos Rockets liderados por James Harden. La derrota del equipo de púrpura y oro era, más o menos, esperada, lo que era difícil de prever era que la noche les iba a deparar una nueva mala noticia a los aficionados de los Lakers: la grave lesión de Julius Randle, el rookie de la esperanza.

Era el último cuarto, el partido ya estaba perdido (101-75 reflejaba el marcador) y Randle se lesionó en una entrada a canasta de las que se ven a miles. Tuvo que ser sacado en camilla y ya las lágrimas del jugador y los gestos de algunos compañeros presagiaban que no iba a ser una lesión cualquiera. Poco después, los médicos confirmaban que se trataba de una fractura de tibia.

Randle fue elegido en el número 7 del último draft por Los Angeles Lakers. Siendo una de las elecciones más altas de los últimos tiempos en la franquicia angelina, desde el primer día se había convertido en el hombre sobre el que depositaban sus esperanzas los aficionados de una franquicia que, con pocos visos de hacer algo interesante en el presente, sólo les quedaba pensar en el futuro.

Randle sólo estuvo un año en la Universidad, con un promedio de 15 puntos y 10 rebotes por partido. En la pretemporada con los Lakers no alcanzó tales cifras, pero había dejado muy buenas sensaciones, lo suficiente como para pensar que podía ser un día el líder del equipo. No en vano, hablamos de un jugador de tan sólo 19 años y, por tanto, al que se le presupone un amplio margen de mejora.

Ahora, los malditos Lakers no podrán disfrutar de su rookie durante bastantes meses, pues una lesión de tal calibre necesita mucho tiempo de recuperación tras el paso por quirófano. Quizá, y teniendo en cuenta que a los Lakers, por muy bien que esté Bryant, les espera otro año de travesía por el desierto, ni siquiera juegue más y sea mejor que se recupere bien.

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