12 julio 2016 Baloncesto

Tim Duncan ha anunciado su retirada del baloncesto

La noche del 25 de junio de 1997 la historia de una franquicia, los San Antonio Spurs, cambió para siempre. A partir de ese momento, la elección de Tim Duncan como número uno del draft, el equipo tejano se convertiría no ya en el equipo con mejor balance de la NBA a lo largo de todos estos años, sino el mejor en todas las grandes ligas de los Estados Unidos.

Con Duncan, los Spurs pierden al mejor jugador de su historia, pero no a su estrella actual

Por eso, la ya anunciada retirada de Duncan marca un antes y un después en la historia de los Spurs, aunque no sea un momento dramático. El jugador de las Islas Vírgenes hace años que dejó de ser el hombre franquicia del equipo: con la evolución de su forma física y con la evolución del juego, Duncan dio un paso al lado y lo hizo con la misma disciplina que había mostrado desde el primer día de su llegada a la NBA.

Duncan aceptó su nuevo rol secundario sin estridencia alguna, igual que asumió el liderazgo del equipo desde el primer día que llegó. En silencio y con el ceño fruncido. El número ’21’ nunca llegó a ser una estrella mediática por eso, porque no se permitía licencias ni dentro ni fuera de la pista más allá de lo que era jugar al baloncesto. Eficacia y consistencia por encima del espectáculo.

Con el mejor Duncan sobre la pista, los Spurs giraron absolutamente a su alrededor, con un jugador que marcaba las diferencias en ataque (aunque su libreto de jugadas era escaso, pero aún así imparable) y que defendía como el que más. Duncan ha aparecido casi tantas veces en el mejor quinteto de la liga (en diez ocasiones) como en el mejor quinteto defensivo (en ocho ocasiones), lo que demuestra su importancia a ambos lados de la canasta.

De igual modo, con el acierto de los Spurs en los drafts y en el mercado de agentes libres, alrededor de Duncan surgió un equipo que le ayudó a ganar, y que de igual modo siguió ganando cuando ya él no marcaba las diferencias. Un equipo que, cada vez que hablaba, dejaba claro que detrás de ese tipo que no concedía entrevistas y que no salía en anuncios no había precisamente una persona aburrida o débil. Ellos sufrían tanto sus bromas como sus broncas.

Duncan siempre fue una estrella dentro de la pista y un tipo reservado fuera de ella

Popovich lo vio claro desde el primer día que lo conoció. Lo vio nadar y pensó que si había dejado la natación por el baloncesto con lo bien que nadaba, tenía que ser muy bueno. La comunión que surgió desde el primer día entre entrenador y jugador es también parte del éxito de Duncan y los Spurs. Él lo tiene claro, sin Popovich y en otra ciudad que no fuera San Antonio, en la que no pudiera haber sido él mismo, nunca habría sido el mismo jugador.

Un jugador cinco veces campeón de la NBA, con tres premios MVP de las finales, dos veces MVP de la liga y quince veces All Star, el máximo anotador de la historia de los Spurs y el jugador que más minutos de la historia ha jugado en los playoffs de la NBA. Que para haber no vendido camisetas, no tener fans alrededor del mundo y no hacer anuncios, no está nada mal.

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