11 mayo 2017 Fútbol

El gol de Mijatovic le valió al Real Madrid para ganar ante la Juventus la séptima

Casi 20 años después, el Real Madrid y la Juventus de Turín se vuelven a cruzar en una final de la Liga de Campeones. La capital de Gales, Cardiff, será el escenario de este partido que, inevitablemente, nos hace retroceder hasta 1998, cuando el equipo español y el equipo italiano se vieron las caras en el Amsterdam Arena, en aquel partido que desde entonces se le conoce como el de la Séptima.

Aquella Champions fue la primera con 24 equipos en la fase de grupos. El Real Madrid, como campeón de la anterior liga española, clasificó directamente y cayó dentro del Grupo D. Después de ganar los tres primeros partidos de la fase de grupos, todo apuntaba a una clasificación cómoda, pero un empate ante el Olympiacos y una derrota ante el Rosenborg complicaron las cosas. Finalmente, en la última jornada los blancos ganaron por 4-0 al Oporto asegurando la primera plaza, que era la única que daba billete directo a los cuartos de final. Precisamente, de los dos puestos que se otorgaban a los dos mejores segundos, uno fue para la Juventus de Turín.

En la segunda fase, el Real Madrid eliminó a dos equipos alemanes, el Bayer Leverkusen en cuartos de final y el Borussia Dortmund en las semifinales, y de igual modo: ganando en el Bernabeu y empatando fuera. La Juventus de Turín, por su parte, eliminaba al Dinamo de Kiev en cuartos de final y, curiosamente, al Mónaco en semifinales, tal y como ha hecho este año. De este modo, el 20 de mayo, los dos equipos se citaban

Revive la final de la Séptima

Ante más de 45 mil espectadores, y con el arbitraje del alemán Hellmut Krug saltaron al terreno de juego los 22 contedientes. Por el Real Madrid, Jupp Heynckes apostaba por su compatriota Bodo Illgner en portería, una defensa con Christian Panucci y Roberto Carlos en los laterales y la pareja Sanchís – Hierro como centrales, un medio campo poderoso con Fernando Redondo, Christian Karembeu y Clarence Seedorf, Raúl de enganche y Fernando Morientes y Pedja Mijatovic en punta. Por los bianconeri, Lippi ponía en la palestra a su once de gala con su clásico 3-5-2: Peruzzi en portería, línea de tres centrales con Torricelli, Iuliano y Paolo Montero, Angelo Di Livio y Gianluca Pesotto como carrileros, Didier Deschamps y Edgard Davis en el doble pivote, Zidane poniendo la magia y Pippo Inzaghi y Del Piero como hombres más adelantados.

El actual entrenador del Real Madrid fue el que marcó el tempo del partido durante los primeros 45 minutos. La Juve, favorita, se mostraba superior en los primeros compases, aunque la defensa madridista contuvo al ataque bianconeri, anulando especialmente a sus delanteros, y empezó a tornar el partido a su favor, inesperadamente para los de Lippi que vieron como la mejor ocasión fue para Raúl. Con poco que contar, la primera parte transcurrió al completo y el marcador en el Amsterdam Arena no se movió.

Todo apuntaba a que el equilibrio solamente se podía romper en una acción aislada. Fue así como sucedió el gol de Mijatovic, el único del montenegrino en aquella Liga de Campeones, en el minuto 66. Un centro de Seedorf desde la derecha, un disparo de Roberto Carlos raso al corazón del área, y un rebote que quedó franco para que Pedja empujara el balón a las mallas tras deshacerse de Peruzzi. ¿Fuera de juego? Las imágenes nunca lo aclararon y el gol partita de Pedja Mijatovic subió al marcador.

La Juve apretó, lógicamente, con un juego mucho más directo y vertical, y claro está, logró dar más de un susto a la portería que defendía el alemán Illgner. Si bien, el Real Madrid supo defenderse bastante bien, utilizando la posesión de la pelota como arma para evitar que la Juve atacase y, especialmente, manteniendo a raya a Zidane y a Del Piero. Vigiladas las dos estrellas del conjunto italiano y con Heynckes ganando tiempo gastando sus tres cambios en los últimos minutos, el partido llegó a su fin y los blancos cantaban victoria.

Treinta y dos años de sequía blanca en la Copa de Europa acabaron aquel 20 de mayo de 1998 en el Amsterdam Arena. La historia que transcurrió después ya la sabemos todos: el Real Madrid ha ganado otras cuatro Copas de Europa más desde entonces y la Juve ninguna más. Los de Turín buscarán ahora la vendetta, porque dejar fuera de la final al Madrid en dos ocasiones no ha sido suficiente para cerrar la herida que aquel gol de Mijatovic abrió en los aficionados del equipo italiano.

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