23 mayo 2017 Efemérides, General

Kahn consolaba a Cañizares tras la tanda de penaltis

El 23 de mayo de 2001, Valencia y Bayern de Munich iban a disputar en el estadio de San Siro de Milán la final de la UEFA Champions League. Mientras el equipo “che” llegaba con la intención de no repetir los errores que le condenaron un año antes en París contra el Real Madrid, los bávaros también guardaban un amargo recuerdo de su anterior final europea en la que cayeron en los últimos minutos contra el Manchester en Barcelona en 1999.

El partido empezó de la mejor forma posible para los intereses valencianistas, en el minuto 2, tras una jugada de Carew el balón llegó Mendieta y mientras buscaba hueco entre una maraña de piernas sonó el silbato del árbitro para señalar un más que discutible penalti. El propio jugador vasco lo iba a transformar adelantando a los suyos.

Cuatro minutos más tarde fue Angloma quien derribó a Effenberg dentro del área, Scholl lanzó la pena máxima pero Cañizares consiguió desviar su disparo. Después de este inicio de locura, el encuentro se volvió espeso y durante el resto de la primera parte no hubo grandes ocasiones, llegándose al descanso con 1-0.

En la segunda parte, Héctor Cúper optó por una táctica claramente defensiva, dando entrada a Albelda en sustitución de Aimar. En el minuto 50, Carboni iba a cometer un nuevo penalti al despejar con la mano un balón para evitar el remate de Effenberg. Fue el mismo jugador alemán quien empataría desde los 11 metros.

Con las tablas en el marcador el Bayern se vino arriba pero sin crear grandes ocasiones, de hecho, la más clara la tuvo el Valencia en el 85’, pero Kahn arrebató el balón a Zahovic cuando este se disponía a driblarle.

La prórroga no deparó cambios en el electrónico y el partido se marchó a los penaltis. En esta lotería los españoles tuvieron el título muy cerca, llegándose a poner por delante a falta de solo dos lanzamientos, pero el guardameta alemán detuvo el penalti a Carboni y la tanda se marchó a la muerte súbita. En el séptimo, Linke anotó su disparo mientras que Oliver Kahn volvió a parar el de Pellegrino, convirtiéndose en el héroe de la final y llevando a las vitrinas del Bayern la Copa de Europa 25 años después.

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