Llegas al kilómetro 25 de tu primer maratón y no sabes si beber en el próximo avituallamiento o saltártelo. Has oído que pasarse es tan malo como quedarse corto. Y es verdad: la hiponatremia por exceso de agua ha matado a más corredores populares en las últimas dos décadas que la deshidratación severa.
Te levantas por la mañana, apoyas el pie en el suelo y sientes una punzada en el talón que te obliga a cojear los primeros pasos. Si te suena, probablemente estés lidiando con una fascitis plantar. Es una de las lesiones más frecuentes en corredores aficionados y en personas que pasan muchas horas de pie, y también una de las que peor se trata: mucha crema antiinflamatoria, poca carga progresiva.
¿Te has parado a pensar por qué sigues estirando los isquios sentado en el suelo 30 segundos justo antes de salir a correr? Probablemente porque lo aprendiste así en el colegio. El problema es que la evidencia lleva más de una década diciendo que ese estiramiento, ahí, no te ayuda. Puede incluso restarte rendimiento.