27 octubre 2012 Ciclismo

El Maillot amarillo se queda sin dueño entre 1999 y 2005

La UCI ya ha confirmado que los siete Tours de Francia que desposeyó a Lance Armstrong se van a quedar sin dueño, desiertos, sin ganadores entre 1999 y 2005. La decisión no ha dejado indiferente a nadie, y ahora vamos a analizar un poco las posturas de los que están a favor y de los que están en contra, porque en principio las dos tienen su parte de razón.

En estos días hemos visto muchos artículos sobre los podios de las grandes vueltas de los últimos años, todos manchados por el dopaje. En el caso de los Tours de Lance Armstrong, esta situación se acrecienta especialmente, porque no es que no podamos encontrar en el podio a un ciclista que no haya estado sancionado por dopaje, es que es difícil encontrar uno limpio de sospecha entre los 15-20 mejores.

Los Tours de Lance Armstrong irían a parar Alex Zulle, que confesó haber corrido bajo dopaje, a Jan Ullrich, que confesó después de que fuera pillado en la Operación Puerto, a Joseba Beloki, pupilo de Manolo Saiz y cliente de Eufemiano Fuentes, a Andreas Kloden, cuya historia da para un informe como el de Armstrong, y a Ivan Basso, otro de la Operación Puerto que sí fue sancionado por tal relación.

Como ven, no se libra ninguno. Es más, ciclistas que subirían una posición como Mancebo, Vinokourov, Rumsas o Dufaux y Moreau (ambos protagonistas del caso Festina) no es que tengan mejor historial. El más limpio por así decirlo parece Fernando Escartín, pero es imposible olvidar que corría para el Kelme de Álvaro Pino, y como acabó este equipo. Sirva de ejemplo de esto del Kelme el colombiano Botero, otro que tocaría podium.

Sin embargo, hay un argumento con mucho peso para los que no están de acuerdo en que los Tours queden desiertos: la coherencia. La UCI no suele tomar esta medida en estos casos, ahí tenemos el Tour de Andy Schleck, por dopaje de Alberto Contador, o el Tour de Óscar Pereiro, por dopaje de Floyd Landis, como claros ejemplos. ¿Por qué a ellos sí y a los demás no?

De todos modos, la UCI no se ha mostrado coherente nunca. De haberlo sido, ¿por qué entonces sigue sin anularsele el Tour de 1996 a Bjarne Riis si confesó haberlo ganado gracias al dopaje? Sin irnos muy lejos, la UCI sí va anular los resultados de los ciclistas confesos en el caso Armstrong, pero en este caso los ciclistas sí van a subir una posición en la clasificación. Como ven, coherencia ninguna, pero nunca, ni antes ni ahora.

Así pues, ya tenéis sobre la mesa los argumentos de los que están a favor y de los que están en contra de que el Tour se quede sin ganador desde 1999 hasta 2005. Ahora ya sólo queda posicionarse, y la verdad, no es fácil decantarse por un lado u otro, al menos para mí.

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