24 marzo 2008 Fútbol, Opinión

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Jornada tras jornada, tanto Real Madrid como Barcelona dan una frágil versión del líder y del aspirante a serlo. Un jornada están a ocho puntos, dos después a dos, dos más tarde a siete y ahora a cuatro puntos, en un tobogán de puntos debido, sobre todo, a sus deméritos. Son incapaces de mantener una línea regular de juego y resultados. Hoy fallo yo, mañana tu y pasado los dos. Un auténtico duelo de despropósitos.

Poco a poco un tercero en discordía aparece muy cerca de ambos. El Villarreal se ha colocado a dos puntos del Barça y a seis del Real Madrid. Todavía es una distancia amplia, pero si siguen fallando los dos “grandes” el submarino amarillo puede meterse de lleno en la lucha por el título. ¿Lo hará?

Esa es mi pregunta. Tendrán la ambición suficiente para luchar por el título de liga o se conformarán con hacerse con una plaza para la Liga de Campeones. A veces tengo la impresión de clubs más o menos modestos, como es el caso de este Villarreal, cuando se encuentran en una posición de poder luchar por cotas más altas de las inicialmente propuestas, no acaban de dar el paso. Parece que un cierto complejo de inferioridad, de dar por supuesto que una meta tan alta no está a su alcance, les atenaza y acaba por sacarlos de la lucha por ese premio mayor.

Hace varias jornadas ya estuvieron en disposición de colocarse líderes en la clasificación y fallaron, fue en la jornada 13 ante el Almería y en El Madrigal, no pasaron del empate y en las dos jornadas siguientes cosecharon dos derrotas consecutivas ante Valladolid y Betis. Veremos como reacciona el equipo ante esta nueva e inesperada situación que ahora se plantea. Por el bien de nuestra liga esperemos que jueguen cada partido como una final y metan en aprietos a los dos teóricos grandes.

Sin embargo tendrán que jugar de una manera distinta a como lo hicieron ante el colista Levante este domingo. Deben de demostrar más ambición que la mostrada ante los azulgrana, donde los locales hicieron méritos suficientes para lograr, al menos, el empate. Sólo con esa ambición podrían poner la liga patas arriba, de otra manera conseguirían un buen premio, como es jugar la Champions, pero estas ocasiones que brinda el destino no se deben dejar pasar. Ahora mismo no tienen otra competición que los distraiga, sólo tienen que centrarse en el partido semanal del domingo, y salir a jugar como si les fuera la vida en ello, sólo así, podrían obrar el milagro. Muchos pensarán que es imposible, espero que Pellegrini y los suyos no sean de esa opinión. Esperemos que se lo crean.

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