La depresiva segunda temporada de Rudy en la NBA

La depresiva segunda temporada de Rudy en la NBA

Escrito por: Javi    25 febrero 2010     Comentario     3 minutos

¿Qué le pasa a Rudy Fernández?. ¿Está triste porque no juega bien o quizás no juega bien porque está triste?. Cada vez que veo un partido de los Blazers, veo al jugador balear cada vez más estancando, desentonado y algunas veces fuera del partido. Se ha quedado con el rol de tira-triples estático y ha perdido ese punch que le hacía letal en los momentos calientes de los partidos, por lo que vuelve al banco como uno más a mirar desde su asiento como juegan los demás.

Por tanto, normal que en sus últimas palabras Rudy no haya descartado un posible regreso a Europa. Total, para seguir así, mejor recular como Navarro, Jasikevicius o Spanoulis, y volver a triunfar en Europa, o tomar como ejemplo el caso de Ilyasova, volver para mejorar y regresar en mejores condiciones a América. Recordemos que Rudy sólo tiene 24 años, mucho camino por delante como para ser siempre un segundón.


Para analizar lo que pasa a Rudy tenemos que tener en cuenta muchos factores que van algo más allá de los minutos que pisa la cancha. Para empezar, el tema físico. Este año el balear ha sufrido con los problemas de espalda, y aunque ya está totalmente recuperado, ya no vemos a aquel jugador que no se amedrentaba tuviera a quien tuviera delante pese a ser más débil que los demás. Quizá tuviera algo que ver el encontronazo que tuvo la temporada pasada con Ariza.

Rudy es uno de los jugadores más queridos en Oregon, y una de las apuestas fuertes del dueño de los Blazers, pero tampoco se le ve contento al balear en la ciudad de Portland. La vida para un deportista extranjero en la NBA, lejos de su familia y con innumerables y largas giras lejos de casa, se hace difícil. Seguramente con la compañía de Sergio Rodríguez, con un año más de experiencia, todo hubiera sido más fácil, pero ahora el Chacho no está con él y es incluso probable que Rudy lo esté echando en falta.

Roy, Webster y McMillan. Los dos primeros por cerrarle el paso, mientras que el divorcio con su entrenador ya es patente. En sus declaraciones se lee entre líneas que Rudy ya está harto de Nate, de sus caprichos, de su Roy-sistema, y de que siempre tenga una opción por delante del español para los puestos de 2 o 3, ya sea Bayless o sea Batum. De ahí deduzco que quizá, todo ésto sea una manera de forzar un futuro traspaso en verano y viajar hasta una ciudad en la que realmente lo consideren importante.

Porque Rudy es un ganador, está acostumbrado a ser un referente en sus equipos y contagiar ese carácter ganador a los demás. Ser un segundón, y bajando en la importancia de su rol, no es para él y quizá lo mejor es que se marche a donde sea. Mientras tanto, sale triste al campo, y si falla la primera, no hace falta que McMillan le eche la cruz. Simplemente, él solito se apaga y vámonos.


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