Llegas al kilómetro 25 de tu primer maratón y no sabes si beber en el próximo avituallamiento o saltártelo. Has oído que pasarse es tan malo como quedarse corto. Y es verdad: la hiponatremia por exceso de agua ha matado a más corredores populares en las últimas dos décadas que la deshidratación severa.
La alimentación y el rendimiento deportivo en actividades de resistencia están estrechamente conectados: lo que comes antes, durante y después de un esfuerzo prolongado determina la disponibilidad de energía, la eficiencia del trabajo muscular y la capacidad de recuperación. Una nutrición adecuada optimiza el glicógeno, mantiene el equilibrio hídrico y electrolítico, y favorece la reparación tisular, mientras que una mala estrategia puede reducir el rendimiento y aumentar el riesgo de lesiones o fatiga crónica.
La hidratación es clave para la salud y el rendimiento deportivo porque mantiene el volumen sanguíneo, regula la temperatura corporal y facilita el transporte de nutrientes y la eliminación de desechos; sin un equilibrio hídrico adecuado, el cuerpo funciona peor y la capacidad para entrenar o rendir se reduce.