12 abril 2016 Baloncesto

Brandon Ingram aspira a robarle el número uno del draft a Ben Simmons

Desde que comenzó la carrera para el draft 2016 o incluso desde antes, Ben Simmons viene señalado como el número uno de esta generación. Sin embargo, hay alguien con una pequeña opción de robarle el privilegio de ser elegido en primer lugar, un chico llamado Brandon Ingram que, sino es el uno, muy raro sería que no fuera el siguiente en la lista.

Si hay alguien con mínimas opciones de quitarle el número 1 del draft a Simmons, ese es Ingram

Tal y como hicimos en su día con Ben Simmons, vamos a conocer un poco más a Brandon Ingram. Un chico que viene de triunfar en el instituto, ganando varios campeonatos estatales de manera consecutiva y que fue objeto de deseo por todas las universidades más prestigiosas del país, quedándose con Duke para formarse en manos de Coack K.

Ya cuando llegó a Duke, a Ingram lo conocía como Baby Durant por su semejanza en Kevin Durant. Semejanza física, más que otra cosa, porque Ingram es un chico de altura pero que juega como alero, un 2’07 que en lugar de pelearse en la pintura con chicos de su talla prefiere atacar desde fuera, bien lanzando o bien penetrando.

El hecho de que no juegue como interior, aunque en este año en Duke haya jugado mucho de ‘4’, no sólo viene por su tiro o su manejo de balón, sino también por su peso. Ingram es un fídeo, muy delgado para su altura, y ese es el gran hándicap que presenta de cara a su inminente carrera en la NBA, pues el chico ya ha decidido que dará el salto.

Ingram necesita mucho gimnasio para aguantar los contactos en la NBA, pero eso no quita que de potencial vaya sobrado. Sus promedios en la competición han sido de 17 puntos y casi 7 rebotes por encuentro, y eso que comenzó bastante mal la competición. Tras unos siete partidos bastante malos, Ingram supo adaptarse a su nuevo rol.

Sus estadísticas en su único año en Duke: 17’3 puntos, 6’8 rebotes, 2 asistencias, 1’4 tapones y 1’1 robos

Entre las habilidades de Ingram, destaca su capacidad para anotar. Le gusta recibir y tirar y ha acabado el año con más o menos buenos porcentajes, excepto en el tiro libre, donde no alcanza ni el 70%. No es un jugador para nada rápido, pero tiene una amplia zancada y gracias a ello sale bien del primer paso y corre bien en transición.

En defensa, dista de ser un especialista porque, como la mayoría de chicos de 18 años, se desentiende bastante. Pero de todos modos puede ser un jugador aprovechable con trabajo, ya que en este año universitario ha sumado rebotes, robos y tapones gracias a esos enormes brazos, que le confieren la envergadura de un jugador de siete pies.

Lo más lógico es que cualquier equipo se decante por Simmons, que es el jugador de mayor impacto mediático y el jugador del que se más se espera a corto plazo. Pero si hay alguna opción de que algún equipo pase de él, todas ellas acaban en Ingram, un chico inteligente, tal y como han señalado su entrenador en Duke o el mismo Kobe Bryant.

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