10 mayo 2016 Fútbol

La Eurocopa de 1976, la de Panenka, se jugó en la antigua Yugoslavia

Ausentes de la Eurocopa de 1968, del Mundial de 1970, de la Eurocopa de 1972 y del Mundial de 1974, a España le urgía el deber de volver a una gran competición. Así, la Eurocopa de 1976, la quinta edición de este torneo, se presentaba como una obligación para el equipo que por entonces seguía dirigiendo Ladislao Kubala y en el que ya sobresalían futbolistas como Quini o Santillana, y en el que perduraban veteranos como Iribar, Rexach o Pirri.

El formato de competición vendría a ser el mismo de los últimos torneos, así que los 36 países participantes se dividían en ocho grupos. A España le tocó en suerte el Grupo 4, con Rumanía, Escocia y Dinamarca como rivales, rivales no de primera línea pero fuertes, con los escoceses en uno de sus mejores momentos históricos. Al final, España cumpliría con su papel de favorita y alcanzaría la primera plaza, aunque con algo de suspense.

España superaría la fase de grupos, pero en la eliminatoria decisiva se cruzaría con la entonces campeona del mundo, Alemania

La competición comenzó bastante bien para España con dos victorias fuera de casa, la primera en Dinamarca, por 1-2, y la segunda en Escocia, también por 1-2 con doblete de Quini remontando el gol de Billy Bremmer, una de las grandes estrellas de la historia del Leeds. Pero lo ganado lejos se escapó en casa, pues como local España no pudo más que empatar ante Escocia y ante Rumanía, lo que obligaba a no tener ningún otro despiste.

La selección ganaba en el quinto partido a Dinamarca por 2-0, con goles de Pirri y de José Capón, para colocarse con 8 puntos. El problema era que Rumanía sumaba 5 y todavía tenía dos partidos por delante, por lo que una derrota en Bucarest podría traer problemas. España ganaba cómodamente por 0-2 pero Rumanía terminó empatando y el equipo español sufrió durante diez minutos para amarrar el empate y para que así, las matemáticas les metieran en cuartos de final.

Pero en cuartos de final, España tuvo la mala suerte de cruzarse con Alemania Occidental, una selección que había ganado la anterior Eurocopa y también el último Mundial. Una selección que, sin embargo, lo había pasado mal durante la fase de clasificación y ya no daba tanto miedo. Por eso, una noche de abril, el ambiente en el Vicente Calderón era optimista y el gol de Santillana invitaba más a soñar con la hazaña de eliminar a los germanos.

Las cosas empezaron a torcerse aquella misma noche, porque un gol de Beer aguó la fiesta española y dejó el marcador en 1-1. España además tendría que viajar a Munich sin sus dos baluartes defensivos, Migueli y Benito, por lo que las esperanzas se desvanecieron casi antes de que el árbitro francés Wurtz diera inicio al encuentro. Al final, con un gol de Uli Hoeness y con otro de Toppmuller, España decía adiós a la Eurocopa de 1976.

Una Eurocopa que disputó su fase final en Yugoslavia, donde además de la selección plavi y de la alemana se clasificaban Checoslovaquia y Holanda de Cruyff. Se esperaba una reedición de la final del Mundial del 74, pero nos quedamos con las ganas de ver un nuevo duelo entre Beckenbauer y Cruyff, pues si bien Alemania ganaba tras prórroga a Yugoslavia, Checoslovaquia daba la sorpresa y se imponía a la Naranja Mecánica, también en el tiempo extra.

La final, en el Estadio Estrella Roja de Belgrado, pasará a la historia por un nombre, el de Antonin Panenka. Tras terminar el encuentro con el resultado de empate a dos, el título se resolvería a penaltis por primera vez en la historia, una vez la UEFA ya había aceptado este sistema. Y allí, el checo Panenka ejecutó su famoso penalty en el quinto lanzamiento, dando el único gran título a su país y creando escuela de ahí en adelante.

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *