13 mayo 2016 Fútbol

La fase final de la Euro de 1984 se jugó en Francia, con triunfo para el anfitrión

La Eurocopa de 1984, que se jugó en Francia, está grabada a fuego en la historia del fútbol español. Fundamentalmente, porque 20 años después del gol de Marcelino, la selección estuvo a punto de conquistar un título nuevamente y sólo la Francia de Platini lo evitó. Pero también, inevitablemente, por como se consiguió llegar a este torneo, concretamente por uno de esos partidos que siguen emocionando cada vez que se ven, el del 12-1 a Malta.

Tras el triste papel de España en su Mundial, la peor actuación que había hecho nunca un país organizador, Miguel Muñoz tomaba el mando de la selección tras la destitución de Santamaría. Antes de eso, España ya sabía que en la fase de clasificación se tenía que medir a Holanda, Irlanda, Islandia y Malta, y que sólo uno podía conseguir una plaza para estar en la Eurocopa que se disputaría en terreno galo.

España ganó todos sus partidos de casa y fuera de casa ganó en Malta e Islandia y sacó un empate en Irlanda, en un partido loco que terminó 3-3. Sin embargo, la derrota en casa de Holanda por 2-1, ante una oranje en la que ya lucían galones jugadores como Gullit y Koeman, dejaba a España en una situación bastante complicada: para superar a Holanda había que ganar a Malta, cosa que entraba dentro de la lógica, pero haciendo once tantos para salvar la diferencia de goles.

El 21 de diciembre de 1983, 25 mil personas asistían en el Villamarín a lo que iba a ser una noche histórica, aunque nadie podía presagiarlo cuando Deroggio marcaba el 1-1 en el minuto 26 y cuando al descanso el marcador sólo era de 3-1. Sin embargo, llegaron dos goles de Rincón, dos de Maceda y otro más de Rincón en el intervalo de tres minutos, el cuarto de Santillana (que hizo los tres del primer acto), el cuarto para Rincón, uno para Manu Sarabia y al final el gol del Señor, el famoso gol de Señor cantado por José Ángel de la Casa con la voz rota.

De este modo, España llegó a la fase final con la moral por las nubes, aunque los ánimos se enfriaron pronto. En el primer encuentro, España no pasó del empate ante Rumanía, que se antojaba como el rival más débil del grupo, y al siguiente volvió a cosechar el mismo resultado, otro empate a uno ante Portugal. Así pues, si España quería ser una de las dos selecciones que siguieran adelante, había que ganar a Alemania.

Defensora del título ganado en 1980 y subcampeona del Mundial 82, no entraba en los planes de nadie que España pudiera con Alemania. Por otro lado, Portugal ganaba a Rumanía en el otro encuentro asegurándose una de las dos plazas de semifinalistas. Con 0-0, resultado que valía para los germanos, España necesitaba un gol como fuera y ese gol llegaba justo en el último suspiro, marcado por Maceda con otro histórico cabezazo a centro de Señor.

La primera vez que España podía con Alemania bien valía un puesto en semifinales. Unas semifinales en las que esperaba Dinamarca, un equipo en el que empezaba a destacar un tal Michael Laudrup. Con 1-1 finalizaron los 90 reglamentarios y la prórroga, y el partido llegó a la tanda de penaltis que se resolvió a favor de España gracias a que Elkjaer, el goleador de la selección danesa, envió el cuarto lanzamiento a la grada.

La final, contra una Francia que había sudado para ganar a Portugal en la prórroga en un partido épico, es el recuerdo más triste para los españoles en este torneo. Ya en la segunda mitad, Francia se adelantó con un gol del pichichi Platini que dejó marcado a Arconada para siempre, héroe e ídolo para toda una generación y pieza clave para que España llegara hasta donde llegó en ese torneo en el que Francia estrenaba su palmarés internacional.

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