16 enero 2013 Fútbol

Emery en su presentación con el Sevilla

Si hay algo que caracteriza al Sevilla Fútbol Club en los últimos años es la poca estabilidad para con el puesto de entrenador. El equipo andaluz ha pasado de tener sólo tres entrenadores en una década (Joaquín Caparrós, Juande Ramos y Manolo Jiménez) a que hayan desfilado en los últimos tres años hasta cinco entrenadores.

El último en llegar ha sido Unai Emery, y si yo fuera el técnico vasco, estaría con la mosca detrás de la oreja viendo como le han ido las cosas a los que antecedían en el cargo. Ni Antonio Álvarez, que ganó la Copa del Rey y renovó pero que fue cesado en 2 meses de liga, ni Gregorio Manzano, al que no se le renovó, ni Marcelino García, al que se fichó pese a que tenía contrato con el Racing, ni Michel. Ninguno ha sabido reconducir la situación del Sevilla.

Sería mentira si no reconociera que los entrenadores que han ido pasando por el banquillo sevillista no han tenido su parte de culpa en el devenir del equipo durante estos últimos años. No cabe duda que a esta plantilla se le debería haber sacado un mejor rendimiento, más que nada, porque hay plantillas mucho más baratas y con entrenadores más baratos también que sí lo hacen y quedan por encima del Sevilla. Los ejemplos, los sabemos todos.

Pero también sería mentira no reconocer que el Sevilla ahora mismo tiene una exigencia demasiada alta. Atrás quedaron aquellos años de bonanza, con títulos en España y títulos en Europa, que serán muy difíciles de repetir, más que nada porque ahora mismo nada es como entonces. Ni la plantilla tiene el mismo nivel, ni la afición está con el equipo como antes, ni la directiva está haciendo las cosas como es debido.

Con un presidente imputado y enfrentado a un gran sector de la afición, con un director deportivo que antes fichaba a Baptista, Dani Alves o Keita y ahora ficha a Baba, Konko o Romaric, con el baile de entrenadores, con la cantera prácticamente olvidada … El Sevilla ha olvidado las buenas costumbres que hicieron que se postulara como un equipo a tener en cuenta en España y en Europa, y ha tirado por un camino peor creyendo que iba a conseguir lo mismo.

Unay Emery ya es un técnico con experiencia en estas lides, en trabajar bajo la continua exigencia de tener que mantener un status que ya, por plantilla y por otras muchas cosas, no le corresponde al equipo. ¿Será el vasco la solución definitiva o será otra chincheta más? De momento, tiene año y medio de contrato para demostrar que el Sevilla tiene mucho más potencial de lo que se presupone y no ser otro entrenador más caído en desgracia por este Sevilla.

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