Llevas meses rodando por el parque y un amigo te propone una tirada por la sierra. Aceptas pensando que es "lo mismo pero con cuestas". Dos horas después vuelves con los cuádriceps destrozados, los tobillos temblando y la sensación de haber corrido el doble. Normal: trail y asfalto comparten el gesto, pero poco más.
El ejercicio moderado y constante protege frente a las infecciones respiratorias. Lo que deja al cuerpo más expuesto es acumular carga sin dormir, comer ni recuperar lo suficiente. En otoño, con menos horas de luz y más virus en circulación, cuidar las defensas empieza por ajustar esos tres factores.