Llevas tres semanas subiendo kilómetros y notas un dolor sordo en el borde interno de la tibia. Al principio se iba al calentar. Ahora aparece antes, dura más y no te deja disfrutar de la tirada larga. Bienvenido al club de la periostitis tibial, una de las lesiones más frecuentes en corredores populares.
Una serie efectiva es aquella cercana al fallo muscular real, donde las últimas repeticiones se hacen con esfuerzo alto y velocidad de barra reducida. Es el estímulo que genera adaptaciones de hipertrofia. Las series demasiado cómodas, con 5 o más repeticiones en reserva, aportan poco al crecimiento muscular.
Sales de casa, tienes prisa, empiezas a correr directamente o coges la barra sin más. Todos lo hemos hecho. El problema es que la literatura científica lleva más de dos décadas repitiendo lo mismo: saltarte el calentamiento multiplica el riesgo de lesión y, además, empeora tu rendimiento en la primera parte del entrenamiento.
Te duele la cara externa del codo cada vez que sirves, agarras la raqueta con revés a una mano o incluso cuando levantas la cafetera por la mañana. No eres el único: el codo de tenista afecta a entre el 1% y el 3% de la población adulta, y hasta al 40-50% de los jugadores recreativos de tenis en algún momento de su vida (Shiri et al., American Journal of Epidemiology, 2006).
Si nadas dos o tres veces por semana y empiezas a notar un pinchazo en la parte delantera del hombro justo cuando entras la mano en el agua, no lo ignores. Ese gesto lo repites unas 2.500 veces por hora nadando crol. Cualquier fallo técnico o desequilibrio muscular se paga en forma de tendón inflamado.