Robert Swift, otro ex-NBA en la ruina

Robert Swift, otro ex-NBA en la ruina

Escrito por: Javi    27 febrero 2013     4 Comentarios     2 minutos

En el verano de 2004 llegaba a la NBA un chico bastante alto, pálido, apenas musculado y con un pelo pelirrojo cortado muy cortito. Se llamaba Robert Swift y llegaba directamente desde el instituto, desde la High School y sin pasar previamente por la Universidad, drafteado por los Sonics de Seattle en el puesto número 12 de la primera ronda. Y desde el primer momento, a Swift se le hizo grande todo lo que se le vino encima.

Llegar directamente del instituto era una apuesta arriesgada, pero un jugador que prometía al menos ser un buen pivot de rotación. Pero ni eso porque encima sufrió todo un calvario de lesiones desde su llegada a la liga, así que apenas jugó. El bueno de Swift se unía así a una larga lista de pivots drafteados por los Sonics con poco o nulo acierto por aquel entonces. ¿Les suena Johan Petro o Mouhamed Sene? Pues dos más a la lista.

Así, lo más llamativo de la carrera de Swift en la NBA fue su transformación, su transición hacia un tipo duro al menos en lo visual, con melena y un cuerpo tatuado prácticamente el completo. Salió de la NBA, eso sí después de haberse embolsado más de 10 millones de dólares, y comenzó a deambular por equipos de ligas menores, e incluso se pegó una aventura baloncestística por Japón, jugando por los Apache de Tokyo.

A día de hoy, con 27 años nada más y sin equipo, Swift es noticia por problemas legales. Según anunció un medio local, su casa ha sido embargada y el jugador se niega a abandonar el inmueble que, se estima, le costó alrededor de un millón de dolares hace ya unos 6 años. Los problemas económicos ahogan ahora a Swift, al igual que a otros tantos jugadores de la NBA. Porque un ex-NBA arruinado es algo bastante común.

La de Swift no es la mayor fortuna que se haya dilapidado así como por las buenas en la NBA, que las hay mucho mayores, pero sí supone sorprendente que esta situación le llegue a edades tan tempranas. Se trata de un chico muy joven, que todavía podría intentar hacer algo en el baloncesto (si las lesiones se lo permiten, claro), pero que no ha podido estar más mal aconsejado, o que no ha podido encauzar peor su vida.


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