
Uno de los protagonistas de la previa de la final de la Liga de Campeones había sido Arjen Robben, y es que el jugador holandés del Bayern Munich no podía quitarse el sambenito de gafe tras haber perdido las 6 finales de diferentes títulos que había jugado hasta ahora. Pero una de las cosas que hace grande al fútbol es que rompe tópicos y estadísticas, y hoy el propio Robben ha sido el causante de acabar con su mala fortuna.
Cosa que nadie diría después de que en la primera mitad los fallos de Robben ante Weidenfeller fueran la causa de que no viéramos goles. Eso y Manuel Neuer. El portero de los bávaros fue de lo mejorcito durante los primeros minutos y salvó a su equipo en varias ocasiones. El Borussia Dortmund había salido mejor a la fnal que su rival y fue superior hasta el minuto 25. Leer más









