11 noviembre 2014 Baloncesto

Alvin Robertson, una estrella en la NBA, un estrellado en la vida

La NBA es una competición deportiva que trata de preocuparse por el futuro de los que forman parte de ella. La liga intenta que los jugadores que llegan a ella no sólo hayan tenido una formación universitaria, sino que además procura instruirlos a lo largo de su carrera, ofreciendo seminarios de cómo gestionar sus fortunas, o mejor dicho, de como no dilapidarlas.

Pero la realidad es que no funciona el sistema. Las encuestas dicen que más del 60% de los jugadores que se retiran acaban en la ruina, y en ese porcentaje se incluye tanto jugadores que han ganado poco como jugadores que han hecho una inmensa fortuna. Y quedarse en la ruina para algunos es el menor de los problemas para aquellos que se han visto envueltos en problemas con la justicia.

El caso más flagrante es el de Alvin Robertson, un jugador que es noticia estos días en los Estados Unidos por sus líos con la justicia. Robertson, nacido en un pueblo a las afueras de la localidad natal de LeBron James, Akron, podría pasar el resto de sus días en la cárcel, ya que se enfrenta a delitos cuya condena podría ascender a más de 100 años de prisión.

Y estos dos últimos delitos son sólo la punta del iceberg, por así decirlo, dentro de una larguísima lista. Una carrera delictiva que contrasta enormemente con la carrera deportiva de un jugador que llegó a la NBA drafteado por los San Antonio Spurs en el draft de 1984, el draft de Olajuwon y Jordan, y que está considerado como uno de los mejores escoltas en la historia de la franquicia tejana.

Robertson llegó a la NBA con una medalla de oro olímpica bajo el brazo al formar parte del USA Team de los Juegos de 1984. La temporada más llamativa de Robertson fue la de 1986, cuando fue elegido como Mejor Defensor y como jugador que más ha mejorado. Entre otros premios, fue cuatro veces All Star y uno de los cuatro jugadores que ha conseguido un cuádruple doble en la historia de la NBA.

Después de los Spurs, Robertson jugó en los Bucks, en los Pistons y en los Raptors, franquicia en la que pasó a la historia por anotar la primera canasta de su historia. Hay quien dice que su salida de los Spurs, por culpa de una pelea con el por entonces entrenador Larry Brown, fue el detonante para que comenzar sus problemas extra-deportivos, porque da la casualidad de que su lista de delitos comienza en 1990.

En su primer año fuera de San Antonio pasó un mes en la cárcel por una condena de violencia doméstica. A partir de ahí, nos encontramos con acusaciones de violación, asaltos, más violencia doméstica, peleas, infracciones de tráfico de todo tipo … Y de ahí a los últimos, los más graves, pues se le acusa de secuestrar a una menor e inducirla a que practique la prostitución.

Varios de estos delitos los cometió cuando todavía era jugador de la NBA, pero nunca recibió un castigo por parte de la liga por ello. Las cosas, evidentemente, ya no son como cuando Robertson era jugador, pero siguen ocurriendo cosas de este tipo: jugadores que se arruinan, jugadores con diversos delitos, tenencia de armas, drogas, apuestas … Se ve que el sistema, por mucho que la NBA ponga de su parte, falla.

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