30 enero 2013 Fútbol

El Mundial 2022 de Qatar no se celebrará en verano

La elección de Qatar (o Catar como dice ahora la Rae) como sede del Mundial de fútbol del año 2022 huele mal, pero desde un principio, desde el mismo momento en el que Joseph Blatter abría el sobre que contenía el nombre de este pequeño país de Oriente Medio. Desde el primer momento, la sombra de la sospecha recaía sobre esta elección, con un montón de preguntas sin resolver.

¿Por qué Qatar? No era ni mucho menos la mejor opción de entre las candidatas, donde sobresalían con mucha fuerza Estados Unidos o Australia. En pocos días (algunos en mucho menos tiempo), nos dimos cuenta de que jugar un mundial en un país así sólo acarreaba problemas: había que construir infraestructura, había que buscar qué hacer con esa infraestructura que luego no iba a servir para nada, el problema del calor y la temperatura

Eran tantas cosas las que hacían que Qatar fuese una mala sede para un Mundial que el hecho de que fuera elegida ya era motivo para sospechar. Y la sospecha siguió ahí, día a día, manchando el nombre de gente influyente en el fútbol como Zinedine Zidane o Pep Guardiola, entre otros ex-futbolistas, a los que dicen que se les pagó bastante bien para apoyar la candidatura qatarí, y a los que se les volvió a recompensar después del éxito obtenido.

Ahora, sus nombres, los del presidente del Barça Sandro Rossell (y sus líos con Qatar Foundation), y los de gente mucho más importante aparecen en la revista France Football, relacionados en una trama, en un fraude que habría llevado a Qatar a ganar esa elección. Literalmente, acusan al príncipe qatarí Al Thani de haber comprado votos a gente como el argentino Grondona o al propio Villar, y tocando esferas más altas, como Platini o el mismísimo Sarkozy.

A cambio del apoyo de la UEFA, Al Thani se comprometía a hacer dos cosas que han sucedido realmente. Una, comprar el París Saint Germain, sacando de la quiebra a este equipo galo y convirtiéndolo en un equipo a tener en cuenta en Europa. Y dos, comprar los derechos de la liga francesa, en una maniobra para perjudicar a Canal +, y así hacerle pagar al canal televisivo sus desplantes y su crítica al trabajo del presidente francés, por entonces, Sarkozy.

France Football aporta pruebas, da nombres y señala directamente y sin tapujos a los culpables de tal estafa en un ejercicio de periodismo de investigación que se agradece, en estos tiempos que corren para el periodismo deportivo. Así que aparte de los motivos ya de por sí suficientes para no montar un Mundial en Qatar, nos encontramos con este “Qatargate”, tal y como lo ha bautizado la revista francesa.

¿Creen ustedes que se debería cambiar la sede para 2022? Yo sinceramente creo que sí, y más todavía que se está a tiempo. Sé de sobra que en las elecciones de sede para un gran acontecimiento siempre hay más por detrás, que no sabemos, y que se miran muchas otras cosas, pero en este caso, en el que ya lo sabemos, no se debería consentir y se debería ser tajante, aunque sea para limpiar el nombre de cara a la galería de instituciones sospechosamente corruptas como la FIFA o la UEFA.

Vía | France Football

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