El año para olvidar de Oscar Pereiro

El año para olvidar de Oscar Pereiro

Escrito por: Javi    19 agosto 2010     Comentario     2 minutos

Al final de la temporada pasada, el ciclista Oscar Pereiro se encontraba sin equipo y se tambaleaba entre la retirada o en seguir sobre la bicicleta. Fue una oferta del equipo Astana lo que le hizo decantarse por la segunda opción, una oferta que estuvo a punto de truncarse a última hora por cuestiones económicas y que estuvo a punto de enfrentar en los juzgados a ambas partes.

Aquel hubiera sido un buen momento para que Pereiro hubiera dicho no, porque en la temporada que le ha tocado afrontar, en teoría, su última como profesional, no le ha acompañado la diosa fortuna. Así, por mucho trabajo y empeño que haya puesto, al ciclista gallego le han llovido muchos palos y sólo se ha lucido un poco en la Volta a Catalunya, en la que terminó en 19ª posición.


El primer mazazo le llegó en mayo, cuando se enteró de que no iba a formar parte del equipo que acompañaría a Alberto Contador en el Tour de Francia 2010. El ganador de la Grande Boucle de 2006 había demostrado en la Vuelta a Castilla y León ser un buen aliado del ciclista pinteño, y además se había preparado para la cita, corriendo poco antes la Vuelta a Suiza, pero el director deportivo lo dejó fuera y de nada sirvió que Contador abogara por la presencia de su compatriota en el equipo.

Tan duro fue este palo anímicamente, que pocos días después el gallego anunciaba su decisión irrevocable de retirarse al término de esta temporada. Así las cosas, Pereiro se iba a conformar con participar en la Vuelta a España, recién cumplidos los 33 años, y despedirse de su público en esta carrera. Pero la mala fortuna le ha visitado en forma de lesión, lesión que le ha obligado a decir adiós a las carreteras españolas y probablemente a lo que queda de temporada.

Durante la Vuelta a Polonia, Pereiro volvió a sentir unas molestias que arrastra en la mano derecha desde que en 2008 volara por un terraplén en el descenso del Col de Agnelo. Cuando volvió a casa, esas molestias ya eran un bulto bastante grande en la palma de la mano que le provocan bastante dolor y que le obligarán a pasar por quirófano. Sus ilusiones de pasearse en la Vuelta terminaban de esta forma tan cruel.

Un final triste para un combativo corredor que tuvo un golpe de fortuna en 2006, aunque no le dieran validez a su triunfo en Francia hasta un año después, y al que desde entonces la suerte le ha sido esquiva.

Vía | Biciclismo


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