Si alguna vez has entrado en un foro de corredores, habrás visto la eterna discusión: ¿es mejor aterrizar con el talón, con el mediopié o con la punta? Hay quien jura que cambió de pisada y dejó de lesionarse. Otros probaron lo mismo y acabaron con una fascitis. La biomecánica no es tan blanca o negra.
Corres tres o cuatro días por semana, tus tiempos se han estancado y empiezas a notar molestias en rodillas o gemelos. Antes de meter más kilómetros, el cambio que más rinde suele ser otro: levantar peso de forma estructurada. No hablamos de hacerte culturista, hablamos de tres sesiones cortas que cambian cómo aguantas el ritmo en el kilómetro 30.