Llevas tres semanas subiendo kilómetros y notas un dolor sordo en el borde interno de la tibia. Al principio se iba al calentar. Ahora aparece antes, dura más y no te deja disfrutar de la tirada larga. Bienvenido al club de la periostitis tibial, una de las lesiones más frecuentes en corredores populares.
Entrenar "por sensaciones" funciona hasta cierto punto. Cuando quieres progresar sin reventarte cada salida, las zonas de frecuencia cardiaca te dan una referencia objetiva: te dicen si ese rodaje suave es realmente suave o si llevas semanas corriendo en una tierra de nadie que no entrena ni la base ni la velocidad.