Entras a una tienda de nutrición deportiva y ves 400 botes. Proteínas, aminoácidos, quemagrasas, "activadores hormonales", multivitamínicos con 27 ingredientes. La sensación es que necesitas media estantería para rendir. La realidad es otra: la lista de suplementos con evidencia sólida cabe en dos dedos de una mano.
Entrenas tres o cuatro veces por semana, no compites en nada, y aun así te preguntas si esa tostada antes de salir a correr te está ayudando o lastrando. O si de verdad necesitas un batido nada más terminar. Es una duda razonable: la información sobre nutrición deportiva suele venir de dos extremos, el que dice que "todo da igual" y el que te vende un plan de suplementos para hacer 40 minutos de bici.